Sin lugar a dudas, aprender un nuevo idioma puede ser una actividad sumamente desafiante.
Más allá de que algunos sistemas escolarizados se enfocan en hacerte memorizar reglas gramaticales y palabras; hablar en inglés implica que desarrolles una nueva manera de pensar, de organizar ideas y generar conceptos.
No por nada, resulta una excelente actividad para tu mente. Algo así como una rutina de gimnasia que lo mantiene saludable. Estos son algunos de los cambios que le ocurren a tu cerebro cuando te introduces al mundo del inglés.
- Desarrollas mayor plasticidad. Al practicar inglés obligas a tu cerebro a generar nuevas conexiones neuronales. Conforme pase el tiempo, se hacen más fuertes y, como resultado, podrás dominar el idioma.
- Mejoras tu concentración. Esto sucede especialmente si el método con el que estás aprendiendo fomenta que te mantengas enfocado. Entre más relajado e involucrado estés durante el proceso, tu atención será mejor.
- Tu tejido cerebral se desarrolla. Algunos estudios han afirmado que el hipocampo, el área encargada de tu memoria, puede aumentar de tamaño cuando aprendes una nueva lengua.
- Tienes menos riesgo de padecer Alzheimer y demencia. Como consecuencia de ejercitar tu memoria, las probabilidades de padecer enfermedades neurodegenerativas son menores.
- Mejoras tu aprendizaje en general. Tu cerebro se mantiene receptivo y listo para recibir nueva información.
Hablar tiene muchos beneficios tanto para tu vida profesional como para tu bienestar en general. Si estás interesado en adentrarte en este idioma, asegúrate de hacerlo con un método que haga de tu aprendizaje un proceso totalmente efectivo.
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